Nuevamente como es mi costumbre, observe un largo tiempo lo hermosa que se veía en esa posición, y de las cosas que me pasaron por la mente de lo que yo podría hacer con ella.





Después di media vuelta y fui a mi mochila, de ahí extraje una navaja, me acerque a ella y antes de hacer algo le acaricie con suavidad morbosa una de sus nalgas, morena y tersa, entonces con mucho cuidado y del lado de la cintura izquierda, corte una de las tiras del bóxer rojo que ella tenía puesto, y así lo hice del lado derecho, la prenda roja y rota cayo a la cama, la cual recogí con mi mano derecha, eso sí, sin dejar de rosar sus turgentes labios vaginales con mi antebrazo, y vagina, la cual ya se sentía caliente y húmeda. El cuerpo de mi mariposa negra ya había quedado completamente desnuda y en una pose muy indefensa para hacer lo que a mí me plazca con ella en esa posición.
Ella al sentirse desnuda y atada en esa posición dejo escapar de sus labios un ligero gemido, el cual no supe si fue de molestia o placer, lo cual me irrito y quise aplicarle un correctivo, pero me controlé para aplicarlo más adelante.
Di un paso hacia atrás y comencé a contemplarla y entonces me di cuenta que sus labios vaginales empezaron a hincharse, no pude resistir la tentación de pasar mi mano varias veces, acariciando sus nalgas y sus labios vaginales, al grado de ver como ella empezaba a convulsionarse de placer y a llegar al éxtasis del orgasmo, pero decidí dejarla en paz, ella de verdad, así como estaba en esa posición no dejaba de moverse, de arriba hacia abajo y jadeaba ya exageradamente.
Di media vuelta y fui a mi mochila, de ahí saque una tanga de satín rojo, esta debería colocarse en la cintura de la mujer y terminar en un moño, algo así como envuelta para regalo, regrese a donde ella estaba y comencé con mucho cuidado a colocársela, al sentir su cuerpo con mis manos, me di cuenta de lo caliente que estaba su cuerpo sudoroso y denudo, trate de colocar bien esta prenda y terminar de hacer el nudo como debería de ser, pero en la posición en la que ella estaba, no pude de terminar de ajustarla y hacer el moño deseado, así la deje y de nueva cuenta di un paso atrás para contemplarla de nueva cuenta, ella… solo se movía muy suavemente.


De ver que la prenda no había quedado como yo deseaba, me volví a acercar a ella y con mucha delicadeza retiré esa prenda, claro sin dejar de acariciar su ano, clítoris y labios vaginales, ella solo gemía.

Di media vuelta y me dirigí a la mochila negra, de ahí volví a sacar una tanga muy diminuta y en color negro (haaaaa, el color negro, favorito de todos los amantes del BDSM )
Di media Vuelta y me acerqué a ella, y comencé a colocar esta prenda la cual se ataba en los costados de la cadera, ate lado derecho y luego el lado izquierdo, esta prenda me encanto pues lo más hermoso de esto es acomodar lo delgado de la prenda entre las nalgas y los labios vaginales, pero sin dejar al descubierto el clítoris, que esta de más decirlo, ya estaba demasiado erguido.
La observe y vi como sus labios vaginales salían un poco por los lados de la tanga, así que tuve que jalar la tanga fuertemente y ella se quejó, acomode la tanga de tal forma que pasara entre su vagina, abrí con mi mano sus labios vaginales para que quedara totalmente expuestos, cosa que le molesto a mi mariposa, ya molesto por su actitud, tome mi cinturón y le propine un par de golpes en la nalga derecha, a lo cual ella sollozo fuertemente y pidió perdón. En ese momento nuevamente volví a observarla como se veía… infinitamente hermosa.