¿A cuántos de nosotros no nos gusta ver la ropa interior de nuestra mujer puesta? ¿Y más aún si nosotros la compramos para ella? Bueno este fue el caso con mi mariposa negra, solo que la variante aquí es que yo misma se la coloque para que solo yo la mirase, madamas que a mi manera muy personal.
Este fin de semana, yo fui a su casa para probarle una ropa interior que a mí me gustó mucho para ella, ( en total cuatro tangas ). Como siempre llegue a su casa y toque la puerta, ella abrió y al verme una gran sonrisa se dibujó en su rostro, entre y al cerrar la puerta le comenté que le había comprado cuatro piezas de prendas íntimas a mi gusto, al decir esto a ella sonrió felizmente, le dije que lo único que yo le pediría de su parte es que me dejara ponerla en su cuerpo y que a ella solo le correspondía lucirla ante mí. Ella felizmente acepto, pero le recordé las reglas de nuestra relación en cada sesión que tuviéramos, y ella acepto contenta con un movimiento afirmativo con cabeza.
Para esta ocasión traje conmigo un cepo negro con su candado, un par de cuerdas y mi navaja, además de la ropa interior.
Al terminar de recordar las reglas y ella de aceptar, la tome de la cintura frente a mí y nos fundimos en un largo beso sofocante, luego la tome de la mano y la conduci a la recamara, ahí me senté en la cama y le ordene que se quitara toda la ropa, que se desnudara totalmente, ella con una postura desafiante y sin quitarme la vista de encima se fue quitando poco a poco la ropa… hermosa de verdad.
Al ver que solo le quedaba un hermoso bóxer rojo, le ordene que hasta ahí parara, y que se quedara con él, ella automáticamente se detuvo, me incorpore de la cama y camine hacia la puerta de la recamara y le ordene que se diera vuelta y me diera la espalda, luego se colocara frente a la cama y fijara la vista en la pared, fijamente a la pared hasta que yo le ordenara otra cosa… y así lo hizo.
Fui a mi mochila y saque el cepo negro y un candado, al voltear me acerque a ella y le ordene que subiera a la cama, ella tranquilamente lo hizo, pero muy lentamente… parecía un felino queriendo acomodarse en su lecho, ya ella encima de la cama y a la mitad de ella, le ordene que se colocara de rodilla y luego pusiera sus manos encima del colchón y sin mirar hacia atrás, ella lo hizo, sus nalgas se veían turgente, morenas y brillosas de sudor.
Ella ya en esa posición le ordene que levantara un poco los pies, al hacerlo abrí el cepo por la mitad y puse con mucha delicadeza el cepo abierto debajo de sus tobillos, y luego le ordene que ya los descansara en la cama de nueva cuenta, le ordene entonces que así como esta, pusiera sus pecho y cara en el colchón y sus brazos los extendiera hacia atrás, hasta tocar con sus manos sus tobillo, al hacer esto ella sintió el frió del cepo, en ese momento la tome de las muñecas y las coloque en el lugar donde irían sus muñecas dentro del cepo, al sentir ella esto, solo gimió profundamente, tome la otra mitad del cepo y lo cerré, de inmediato coloque el candado en los orificios para evitar que se abriera. Quedando aprisionada mi mariposa negra de pies y mano, ella al sentirse atrapada se movió, agito e intento zafarse, pero solo consiguió que el cepo se ajustara en su cuerpo impidiéndole cualquier tipo de movimiento.
Nuevamente como es mi costumbre, observe un largo tiempo lo hermosa que se veía en esa posición, y de las cosas que me pasaron por la mente de lo que yo podría hacer con ella.

