Hecho esto, me acerqué a ella y le dije al oído “voy a ponerte otra prenda, pero te advierto, no quiero que ni siquiera te muevas, pase lo que pase, ¡Entendiste! ella asistió afirmativamente con la cabeza, así que me puse detrás ella con mucho cuidado le fui quintando la tanga negra, di un par de pasos hacia atrás y la volví a observar, claro esta vez sin tanga… totalmente desnuda, expuesta y en esa posición. Di media vuelta y fui a mi mochila, de ahí extraje una tanga de nueva cuenta negra, pero esta tenía pequeñas bolas de plástico negras y blancas, además de unos delfines, la verdad, está la deje al final, pues me gustó mucho, ya quería verla puesta en su cuerpo, con esta prenda en la mano me acerqué a ella y comencé a colocarla, primeramente coloque los tirantes que van sujetados a la cintura, en este punto no hubo problema pues fue fácil colocársela, después tome el tirante de la tanga que pasa en medio de las entrepiernas, o sea la que va entre la vagina y su ano y la verdad no pude resistir la tentación de acariciar sus frondosos labios vaginales, su clítoris ya muy libido en este momento sentí como mis dedos se humedecían de su liquido vaginal que ya escurría copiosamente, a tal grado que mis dedos se humedecieron al pasarlos por su vagina, así que para limpiarlos, use su ano quedando este totalmente brilloso y lubricado, mmmm que ganas de usarlo pero primero quería ver su prenda ya puesta, esto sería más adelante. Así que con mucho cuidado fui colocando esta parte final de la prenda.
Ya colocada la tanga en su cuerpo di media vuelta y me retire para contemplarla… Hermosa imagen de verdad, digna pose para mi hermosa mariposa negra, me acerque a ella y al oído le dije “sabes… te ves muy hermosa, y me gusta ponerte tu ropa interior, pero aún más me gusto la forma en que la modelas… así que te daré un premio digno de recordar, para todas las noches de tu vida”, dicho esto me coloque detrás de ella y le coloque una tremenda nalgada, la cual quedo marcada en su cuerpo, y ella… por supuesto que soltó el llanto. “Este fue tu premio, ahora te voy a dar un castigo, ¿y sabes por qué? Rompiste la regla, no quería escuchar ni un solo ruido que viniera de ti” de mi cintura desabroche mi cinturón y con él le di dos golpes en otra de sus nalgas, quedando estas marcadas, ella no expreso nada, solo silencio… me acerque a ella, con mis manos, sujete con firmeza sus nalgas y comencé a lamer sus golpes para mitigar un poco su dolor.






Ya para finalizar, retire con mucho cuidado la tanga de su cuerpo y con ella entre las manos me retire a donde estaba mi mochila, de la cual extraje una cuerda de algodón blanca, me acerque a ella y me coloque detrás de sus nalgas desnudas, ya con la cuerda en las mano, ate esta al alrededor de su cintura haciendo el nudo frente al ombligo, con los dos cabos en mano, pase estos en medio de su vagina, haciendo a un lado de las cuerdas los labios vaginales y dejando en medio el clítoris, que vaya, el tamaño tan grande que ya tenía, continúe colocando la cuerda en medio de su ano y luego la pase por la parte baja de su cintura, ahí donde está tatuada su mariposa, ya en este punto jale con fuerza para ajustar firmemente la atadura, ella dejo escapar un fuerte gemido, con mi otra mano tome un manojo de su cabello negro y rizado y lo jale firmemente, ella volvió a gemir, pero con más fuerza, así ate los cabos de las cuerdas con su cabello negro y rizado, ella termino en posición del cepo, pero con el rostro levantado y sollozando, me coloque detrás de ella y comencé a acaricias con ternura sus labios vaginales, los cuales ya estaba húmedos junto con las cuerdas que pasaban en medio de ellos.

Todavía recuerdo, que con mucho cuidado y esa posición que ella tenía, lamia, chupaba y jugaba con mi boca, sus labios vaginales, después de un tiempo de hacer esto, me coloque frente a ella y me pidió que me inclinara, así lo hice, vi su rostro lleno de lágrimas, su maquillaje se veía ya desdibujado, su boca con los labios en tono carmesí, se notaba secos, y de ahí salió una frase que jamás olvidare… (Mi amor… nunca me dejes, soy tuya… mi cuerpo es tuyo, así, atada como esta, por primera vez mi alma y corazón son libre, nunca me dejes, te amo.) me incorpore, camine a donde estaba una silla, la tome y me senté en ella, cuanto tiempo no lo sé, pero estaba conmovido viendo esa hermosa, muy hermosa imagen de verdadero amor, y nunca te olvidare mi hermosa mariposa negra, siempre vivirás en mi corazón, hasta el día de hoy.


Después de un rato, solté sus amarras, retiré de su cuerpo el cepo y nos fuimos a dormir juntos, para pasar una noche inolvidable.