Esta vez sesionamos en la privacidad de su casa, al entrar, ella ya me estaba esperando con una tanga azul y una playera negra, después de un rato de platica comenzamos a sesionar, ella fue a cambiarse de ropa, bueno eso creí, pero al regresar solo traía una medias negras y sus zapatillas del mismo color, totalmente desnuda, -ella sabe que me encanta ver su cuerpo desnudo- la observe y le dije, -date la vuelta y espera, pues te voy a atar las manos,- ella dio media vuelta y ahí se quedó, mientras yo fui a mi mochila y saque una cuerda, me acerque a ella y comencé a atar sus manos alrededor de sus muñecas, luego la tome fuertemente de la nuca y la obligue a que se agachara y le dije – en esa posición espérame a que regrese- me retire un par de pasos y la observe para poder saber que haría con ella ese día.
Después de observarla un rato, volví a donde estaba mi mochila y de ahí saque una pechera de cuero negro y un liguero de cuero del mismo color, volví con ella, le ordene que se incorporara, tome sus manos y desate la cuerda que la tenía atada, al darse vuelta le di la pechera y el liguero y le dije que se los pusiera, pues eran un regalo y quería ver como se le veían, ella de inmediato sonriente y gozosa lo hiso, y ahí enfrente de mí, vi como poco a poco se iba colocando las prendas, hasta que me pidió que le ajustara la pechera por detrás de la espalda.
Luego contemple como se le veían las nuevas prendas en su cuerpo al modelarlas para mí, después la tome de los hombros y la conduje a la pared mas cercana y le dije que ahí se quedara, observando la pared y dándome la espalda, tome la cuerda que hace unos momentos use para atar sus manos y volví a atarle las manos firmemente, después saque de mi mochila otra cuerda y unos gogles de natación, pero arreglados totalmente para que ella no pudiera ver nada, así que se los coloque en los ojos y ahí parada comencé a atar sus piernas a la altura de sus tobillos, la tome con cuidado y la fui colocando poco a poco en el piso, quedando ella tendida en una pequeña alfombra que siempre estaba ahí, ella quedo con las piernas encogidas e inclinada ligeramente la cabeza, ella al esta privada de la vista no sabía que iba a hacer, le ordene que ahí y en esa posición se quedara mientras yo preparaba otro escenario para ella, entonces respondió afirmativamente con un ligero movimiento de la cabeza.
Así me retire de ahí y durante 20 minutos permaneció inquieta, sin saber que estaba yo haciendo, me imagino que solo escuchaba mis pisadas o el seco sonido de estar jalando cuerdas y de uno que otro sonido metálico.
Cuando ya termine, me acerque y con cuidado la incorpore del suelo, le solté sus ataduras de los pies y manos, sin quitarle los goles de los ojos, la conduje debajo del arco de su casa, el cual divide el comedor de su sala, ya ahí le ordene que extendiera sus brazos hacia arriba de su cabeza, al hacerlo ate la muñeca de cada brazo con una cuerda que pasaba por una argolla que ya estaba previamente colocadas, una en cada esquina del arco, jale una cuerda primero, hasta dejar semi tensada la cuerda y su brazo, con la otra cuerda que sujetaba su otro brazo hice lo mismo, dejándola inmovilizada de ambos brazos, luego sujete una a una sus piernas del tobillo con otras cuerdas que ya había colocado previamente, esta pasaba de igual manera por una argolla de acero que estaba colocada al pie de cada uno de los lados del arco, ya teniendo atadas las piernas le ordene que separara estas poco a poco hasta que ya no pudiera más, ella al hacer esto, sintió como poco a poco las cuerdas que sujetaban sus brazos se tensaba cada vez más, hasta que ya no pudo, en este momento fue cuando yo tense las cuerdas que ataban sus piernas, de esta forma quedo ella inmovilizada e impedida de cualquier movimiento, y así poco a poco retire en primer lugar de su cuerpo, la pechera de cuero negro que ya se había puesto con anterioridad, luego retire el liguero, dejándola solo con las medias y zapatillas negras.
Luego con cinta negra y sin darle tiempo a que me cuestionara nada, comencé a cubrir su boca, una, dos y tres veces pase la cinta por su cabeza cubriendo la boca firmemente, ella de alguna manera quiso reaccionar a esto, pero le fue inútil pues su cuerpo estaba firmemente atado.
Ella se puso nerviosa, pues sabia que al cubrirle la boca especialmente nada bueno iba a pasar,
Así que su cuerpo comenzó a sudar poco a poco, antes de todo esto y cuando ella estaba atada en el suelo, yo prepare todo lo que iba a usar, lo coloque en una pequeña mesa, junto al arco de la casa, entonces ya atada de pies y manos, privada de la vista y con la boca tapada, saque una pinzas especiales para colocársela en los senos, estas son dos pinzas ajustables unidas con una cadena larga y delgada, así que tome su seno izquierdo y comencé a frotar suavemente su pezón y aréola, hasta que se pusieron erguidas, tome con mis dedos la aréola y coloque la pinza, aprisionándola firmemente, ella dio un pequeño brinco y movió lentamente la cabeza (he de recordarles que ella en especial tiene muy sensible sus senos, pero hay días en que esa sensibilidad es mas notable) ya colocada una pinza, procedí de la misma forma en colocarle la otra, cuando ya la tenia puesta, ella daba pequeños brincos lo cual ocasionaba que las pequeñas pinzas se movieras ligeramente hacia arriba y hacia abajo, de la cadena que unía las pinzas, a la mitad de esta, sujete una cuerda la cual pasaba por una argolla que estaba colocada en el techo, del otro extremo de esta cuerda coloque un par de pesados candado, y antes de dejarlos caer libremente, bese cada uno de sus senos y solté la cuerda con los candados atados a ella, esto hizo que sus senos quedaran tensos y firmes, ella no hizo ya ningún movimiento.
Luego tome otra cuerda, con esta ate su cintura y la anude a la espalda, con el cabo sobrante, este lo pase por en medio de sus piernas, procurando que los dos cabos pasaran entre sus labios vaginales y que a su vez aprisionarán el clítoris, de igual manera ya tenia preparada otra cuerda simple, la cual de un extremo tenía atadas una pesas de aproximadamente dos kilo, esta cuerda pasaba por una polea que ya estaba colocada en el techo de la casa, así que ate la cuerda de las pesas con las cuerdas que estaban en su cuerpo, entonces solté las cuerdas y esta se tensaron con el peso, de esta manera el clítoris y su vagina se vieron fuertemente aprisionadas por la tención de las cuerdas, ella solo movía su cuerpo de un lado a otro, pero muy ligeramente, a medida de lo que le permitían sus ataduras.
Después de un tiempo medianamente largo, le retire las pesas, liberando su vagina, luego las pinzas que tenía en los senos, liberé sus labios, quite los goles de sus ojos y la deje unos minutos mas atada al arco de la casa para contemplar su hermoso cuerpo, luego solté sus ataduras de las extremidades y la acompañe a la cama para que descansara un rato, antes de que pasáramos a otra cosa.
Ya después de un tiempo de reposo, me acerque a ella y poco a poco le fui quitando de sus piernas la media negras que ella traía, una a una, luego ahí acostada le ordene que se diera la vuelta, así lo hiso, junte sus manos y ate sus muñecas firmemente, luego gire su cuerpo y le dije que se sentara, una vez en esa posición comencé a atar sus brazos y senos con una cuerda, la cual pase varias veces sobre su cuerpo y haciendo una atadura en forma de X en medio de sus senos, dejándola inmóvil de manos y brazos, antes de volverla a recostar sobre la cama, le volví a colocar los gogles obscuros en el rostro. Ya una vez recostada en la cama con otra cuerda comencé a atar firmemente su cintura, pasando un par de cabos de nueva cuenta por su ya excitada vagina y aprisionando firmemente el clítoris, y terminando la atadura de su cintura, con los cabos de la cuerda abiertos en forma de V, atando los cabos sobrantes a la cintura de mi mariposa negra, este tipo de atado hace que los labios vaginales queden separados al máximo y queda expuesta la vagina al máximo. De esta forma pude acariciar su vagina libremente, la cual me dejo la palma de la mano muy húmeda y era lógico que ella lo estaba disfrutando también.
Por último, saque unas pinzas para los senos un poco más pequeñas y finas que las otras, de igual forma con una cadena muy delgada, las cuales coloque en sus senos, solo que estas pinzas van colocadas en el pezón, ella solo se mordió los labios al tenerlas ya puestas, de la mitad de la cadena sujete una cuerda y con esta a su vez, ate su cuello, haciendo que sus senos quedasen firmes y turgente, ella así se quedó, ya no se movió, me imagino que estaba más cómoda que la posición anterior.
Pensé en introducir un pene de gel mientras esta ella así, pero tenía las piernas sueltas y eso iba a ser un problema, por lo cual di por terminada la sesión de ese día, además ya era muy de madrugada y no habíamos dormido, después de un rato la solté de sus ataduras y nos retiramos a dormir.





