Esta vez íbamos a sesionar mi mariposa negra y yo en un lugar de Morelos, el cual rentábamos para poder vernos más seguido y estar juntos.

Así fue como nos pusimos de acuerdo y nos veríamos un viernes por la tarde, yo llegue a ese lugar pasadas las cuatro de la tarde, con mi mochila negra (en la que llevaba todo tipo de accesorios para sesionar.)

Al entrar a ese lugar mi mariposa negra ya me estaba esperando para comer, aquí lo hermoso es la forma en que estaba vestida, llevaba una bata traslucida de color rosa, sin sostén, en la cual se podía observar sus senos voluminosos y grandes pezones, llevaba una tanga blanca y zapatos de correas muy largas de color blanco, esta vez traía el cabello suelto.

Pues la tome de la cintura y la bese largamente, después de algunos minutos nos dispusimos a comer, y luego nos sentamos a ver una película, pero no cualquier película, esta vez vimos la de the bunny game, película que les recomiendo ver, en la cual se hace referencia al bsdm.

Mientras veíamos la película, yo le acariciaba el cuerpo, su cintura, las nalgas, los senos, las piernas y termine por jugar con la tanga y sus labios vaginales, y ella… ya estaba demasiado caliente.

No terminamos de ver la película, pues ella se paró y me dijo, - ya no puedo más, que me vas hacer esta vez, quiero sentirte diferente al poseer mi cuerpo, pero hazlo ya por favor.

Me levante del sillón, apague la tele y le dije – ya sabes las reglas, y se aplican desde ya, ¿estás de acuerdo? - ella contesto con la cabeza afirmativamente.

Entonces le dije, ve y prepárate para sesionar esta tarde, ella se fue a la recamara y al cabo de un rato, salió de ahí, tan solo con la tanga blanca y unas medias del mismo color, se arrodillo en medio de la sala y puso sus manos en las piernas con las palmas hacia arriba.

Así fue como saque todo lo que traía en mi mochila, cuerdas, pinzas, mordazas y otras cosas. Entonces vi un banco y lo acerque donde estaba ella y le dije que se sentara en él, ella obedeció, se para y se sentó sobre el banco, junto sus piernas e inclino el rostro, así fue como comencé a atar su cuerpo, saque unas cuerdas y comencé por atar sus pies a la altura de sus tobillos, atándolos firmemente, luego de la misma forma ate sus rodillas, fuertemente, saque otra cuerda y comencé a atar su cintura, de ahí pase un cabo por alrededor de su cuello para volver a la cintura y atarla firmemente de ahí.

Entonces fui a buscar un madero, de esos de escoba, pero para mí mala fortuna no encontré nada, pero en un rincón encontré un tramo de tubo de PVC blanco, el cual tome entre mis manos y fui a donde estaba mi mariposa negra, el tubo lo pase entre sus brazos y su espalda baja, un poco arriba de su cintura. Así que comencé a atar sus senos junto con sus brazos de tal forma que no pudiera moverlos, al terminar de ajustar las cuerdas en su cuerpo, con los cabos sobrantes, até el tubo de PVC, de tal forma en la que los brazos quedaran totalmente sujetos y sin movimiento.

Por último, tome sus manos y ate firmemente sus muñecas, así fue como termine de inmovilizarla en el banco. Pero aún me faltaba algo, así que fui a su recamara y ahí en el buro de su cama estaba el collar negro que ya le había dado anteriormente, lo tome y fui a donde ella estaba, levante con mucho cuidado su cabello y se lo coloque en su cuello, de esta forma fue como termine por atarla en una muy bella pose.

Después saque de mi mochila un látigo con varios cabos de piel negra y suave, comencé a azotar sus turgentes senos, ella no hacía más que gemir de vez en cuando, y así seguí hasta que ya estaban muy erguidos y excitados, acerque mi boca a sus pezones y comencé a lamer toda la aureola de sus pezones, uno primero y luego el otro, no resistí más y comencé a acoplar mis labios con sus senos y comencé a succionar, a chupar con todas mis fuerzas, ella gemía más, así dure un par de minutos, para terminar dándole pequeños mordisco al alrededor de sus senos y jalar con mis dientes sus pezones ya erguidos, de verdad muy hermoso momento y ella lo disfruto mucho.

La observe y pensé, quemas puedo hacer, se veía muy excitada, entonces se me ocurrió que para finalizar, le podría una pinzas en los pezones, así que fui a mi mochila y tome cuatro pinzas y regrese a donde esta, ella solo vio lo que traía en mis manos y comenzó a mover la cabeza, de forma negativa, y esto me dio a pensar, que si de verdad hay días en que ellas, las mujeres son más sensibles en su cuerpo, hay momentos en los que cualquier golpe o apretón lo sienten más y este día para mala suerte de ella, era uno de esos, por tal motivo, generalmente le pongo las pinzas aprisionando las aréolas de los senos, pero esta vez no sería así, entonces tome una sola pinza en mis manos y se la coloque de tal forma que solo apretó con gran fuerza el pezón, en ese momento ella brinco, y solo hizo eso, ya que las ataduras no la dejaron levantarse del banco, yo veía como brincaba, queriendo quitarse la pinza con el puro movimiento, así que le dije – deja de moverte o te pongo más pinzas, solo quiero colocarte dos y ya, llevo una- entonces ella paro de moverse y agacho la cabeza, su cuerpo estaba totalmente húmedo de sudo, sudaba copiosamente, así que tome la segunda pinza y con mucho cuidado se la coloque en el otro pezón, al hacer esto, ella soltó un gemido y poco a poco comenzó de nueva cuenta a brincar, para que de esta forma se pudieran soltar las pinzas, cosa que nunca sucedió, al contrario, cada minuto que pasaba, yo veía como trataba de que las pinzas se soltaran de sus pezones, así fue como durante unos diez minutos veía pezón y pinza moverse de arriba hacia abajo, en un ritmo desesperado en un cuerpo profundamente húmedo en sudo.

Al cabo de este tiempo ella ya tenía en su rostro un rictus de dolor, lo cual me hizo quitarle las pinzas y en ese momento, salió de sus labios un profundo chillido, cuando retire las pinzas de sus pezones.


Después la solté del banco en el que estaba y le ordene que se fuera a bañar, ella obedeció y fue al baño a asearse, al cabo de un rato, ella salió desnuda y se fue a sentar junto a mí, que en ese momento yo estaba viendo la televisión, la abrase y ahí nos quedamos juntos hasta pasadas las once de la noche, me levante de ahí y la tome del brazo, la conduje a la recamara y ahí la senté sobe la cama y le pedí que subiera las piernas y juntara los pies en ellas, fui a mi mochila y de ahí saque otras cuerdas, entonces comencé a hacer varios pases de esta cuerda entre su pierna y el tobillo de su pie derecho, ya quedando poca cuerda torcí está por debajo de su pierna y ate fuertemente en medio del tobillo y pierna, impidiendo cualquier tipo de movimiento, tome otra cuerda e hice lo mismo con la pierna y pie izquierdo, ya una vez bien atada de las piernas, tome otra cuerda y está la pase por detrás de su cuello, para después comenzar a atar su seno derecho, dando varia vueltas para que este quedara casi estrangulado, después con la misma cuerda, la volví a pasar por detrás para que esta formara una “ V “ al frente de ella, con la misma cuerda ate casi al grado de estrangulamiento su otro seno, así de esta forma, ya tenía atado los dos senos, que poco a poco se empezaban a poner morados, luego le ordene a mi mariposa que pusiera sus manos a la espalda, y ella obedeció, tome otra cuerda y ate sus brazos firmemente y manos por detrás de su espalda, una vez terminado esto, tome un sujetador de cabello y con el ate su rizada y negra cabellera, tome de mi mochila una mordaza de bola negra y se la coloque en la boca, al principio como que ella no quería, pero finalmente accedió, aquí nuevamente considere que venía muy sensible de su cuerpo y más de sus senos, así que me acerque a ella y al oído le susurre, - bien mi amor, hoy en esta noche vamos a ver cuánto resiste tu cuerpo al dolor, ella se me quedo viendo fijamente y muy desafiante, a lo cual me separe de ella y fui a la sala a traer las dos pinzas que ya había usado anteriormente, así fue como me acerque y le coloque una en el pezón derecho, como ya les  había dicho, no agarre la aréola, sino que la prense con las pinzas el puro pezón erguido y muy duro, ella solo dio un brinco en la cama y cerró los ojos, después y sin darle tiempo a reaccionar le puse la otra en el otro pezón, ella con los ojos cerrados, entonces vi cómo le comenzaron a escurrir varia lágrimas, así fue que le di un beso en la mejilla y Sali de la recamara cerrando detrás de mí la puerta, volví a la pequeña sala y me senté en el sillón a seguir viendo la película que estaba viendo anteriormente, no supe cuándo, pero me quede dormido, al despertar ya eran las tres de la mañana, me levante apague la televisión y me fui a la recamara a dormir, al abrir la puerta encontré a mi mariposa recostada en la cama, así como yo la había dejado atada, aún tenía en sus pezones las pinzas, mal acomodadas, pues pienso que trato de quitárselas de la forma que fuera, pero sin éxito, no estaba dormida, pero si tenía los ojos rojo, no sé si de llorar o de sueño, pero si, parte del rostro y gran parte de la cama estaban bien húmedas de toda la saliva que ya había salido de su boca.


Así que lo primero que hice fue quitarle las pinzas de los pezones, al hacerlo solo vi que cerró los ojos y apretó fuertemente los parpados, luego solté sus morados senos, dejándole unas marcas muy profundas de las cuerdas con los que estaban atados, y en seguida solté sus manos y al último sus piernas, ella estiro todo su cuerpo en la cama, así lo hizo durante un par de minutos, luego giro su cuerpo boca abajo y así permaneció otro par de minutos.

Se incorporo, froto sus senos con las palmas de sus manos, ahí donde anteriormente había unas cuerdas y luego se retiró la mordaza de su boca y fue al baño, en un par de minutos oí como se abría la llave de la regadera, por lo cual me imagine que se estaba bañando, yo me quite la ropa y me acosté en la cama, me acomode para dormir, después de un rato sentí, como el cuerpo fresco y tersó de mi mariposa se acomodó junto al mío, para pasar un buen sueño esa noche-madrugada juntos en la cama.