De nueva cuenta, cuando ajuste la cuerda de sus manos con la de su cintura, ella gimió más fuerte, entonces y por último tome la cuerda en la que había hecho un nudo de ahorcado y se la coloque al cuello, con delicadeza y sin prisa, ( el rostro de ella, reflejo angustia al sentir esa cuerda en su garganta, pero no dijo nada) así ajuste este nudo al cuello de ella y luego jale la cuerda hasta que quedo muy tensa entre su cuello y el tubo de la regadera, atando el cabo a una de las manivelas de la regadera, me acerque al rostro de ella y le susurre, “bien mi amor, te ves muy hermosa, justo como me imagine que te vería, ahí estarás un par de minutos, reflexionando si volverías a dejarme esperando a que tu llegaras a nuestra cita y que nunca volverá a pasar”, ella gimió fuertemente pero no dijo nada, la volví a besar y le pregunte “ ¿Mi amor… confías en mí? “ Y ella movió la cabeza afirmativamente, sonreí ligeramente
y sin decirle nada y me imagino que ella no se lo esperaba, me incline la tome de la cintura y la cargue un momento mientras que con el pie retire de un solo golpe el directorio telefónico que había puesto a sus pies, poco a poco la fui depositando en el piso, ella al sentir que la cuerda se tensaba en su cuello, estiro la punta de sus pies hasta que estos tocaron el suelo, cuando vi que ella ya se sostenía de esta forma, la solté definitivamente, verifique que la cuerda ajusto sin peligro de asfixia, al ver esto, me acerque a su rostro y la bese en la boca con frenesí (me vuelve loco sus besos, sus labios, su lengua y su olor a vainilla), me retire al frente de ella para observarla en detalle.
Así fue que empecé a ver como su cuerpo comenzaba a temblar, luego a sudar y por último su rostro poco a poco comenzaba a mostrar cansancio, pero ella nunca dijo nada, absolutamente nada, además no podía dejar de pisar de puntas, pues la cuerda apretaría más su cuello, y no podía usar sus manos pues estas estaban atadas a su vientre… entre más jalaba las manos, más las cuerdas se introducía y friccionaba su vagina y ano, bella escena de verdad. al paso de algunos minutos e inesperadamente, ella se orino, mojando en su totalidad sus cuerdas, tanto las que pasaban por su vagina como las ataduras de sus rodilla y pies... al pasar los minutos, ella comenzó a agitar y a mover las manos con ferocidad, como queriendo soltar sus ataduras y dejando oír largos y profundos gemidos, cuando de pronto llego al éxtasis de su ser, dejando cuerdas y piernas húmedas de nueva cuenta, ( he de hacer una pequeña reflexión de esto, no sé el por qué, cuando nuestro cuerpo al estar en una situación parecida a esta o a cualquier otra donde experimentas el peligro extremo, te excita al grado del orgasmo con ferocidad, en el caso el de ella, ¿es extraño no? ), así permaneció veinte minutos, atada y húmeda.
Cuando vi que ya no podía más con esa posición, me acerque y lo primero que hice fue soltar la cuerda que estaba atada a su cuello, ella soltó un gran suspiro de alivio y así poco a poco fui soltando las demás amarras de todo su cuerpo, dejando estas una profunda marca en su hermoso cuerpo, por último, le dije que se bañara y la veía más tarde en la sala de ese hotel para sentarnos a comer.


